Tour e itinerario por el sur de Marruecos y Marrakech

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Judit Llordés
@juditllordes
FUENTES CONSULTADAS:

wikipedia.org, lonelyplanet.com

Autor y referencias

Marruecos consejos √ļtiles informaci√≥n lugares para visitar

Casablanca: Hoy visita guiada a la mezquita. Hassan II un peque√Īo gran lugar, de hecho, fruto del trabajo incansable de miles de artesanos y trabajadores marroqu√≠es.

La mezquita fue construido con soluciones tecnológicamente avanzadas combinadas con trabajo manual; ahora mismo, prácticamente a estrenar, es una gran vista, y espero que las fotos tomadas en su interior hagan justicia al menos al conjunto, si no a los detalles.



RABAT

A Rabat llegas despu√©s de una hora en tren, tomado en la estaci√≥n Casa-Port; Not√© que los trenes no son muy diferentes a los espa√Īoles, excepto por el hecho de que el aire acondicionado funciona, son puntuales y caben ocho personas en los compartimentos.

En agosto el sobre Mohamed VI y la capital est√° toda se√Īalizada.

La gente abarrota tanto los mercados de la medina (solo llevo dos días en Marruecos y ya estoy harta de mercadillos y mercadillos) como las playas.

Un recorrido por la tarde en el Rabat moderno me hizo sentir casi como en casa, con un Mc Donald's abarrotado de j√≥venes todos armados con tel√©fonos m√≥viles (eso s√≠, a la vista, dado que √ļltimamente su grado de difusi√≥n en Marruecos lo ha convertido en una aut√©ntica obligaci√≥n). ), tr√°fico enloquecido por el cierre de la arteria central de la ciudad debido a las manifestaciones por el cumplea√Īos real, subido a la fuerza a un Audi descapotable con m√ļsica techno.

S√© que para ver el√Āfrica que est√° en el Marruecos Tengo que mudarme de aqu√≠.


Visita al museo arqueológico: un poco agotado, también porque la mayor parte está en construcción, pero la Sala dei Bronzi compensa bastante los diez dirham pagado a la entrada (las cabezas de Juba y Cato son realmente hermosas).


Como ya se ha Casablanca, Rabat no es un lugar tan emocionante, incluso si not√©, solo como curiosidad, que hay un gimnasio de Tae Kwon Do y un gimnasio de Aikido, este √ļltimo lamentablemente cerrado (no es que hubiera entrenado, sino una lecci√≥n que tendr√≠a la he visto con gusto).

TANGER

Tánger es uno de los Columnas de Hércules, que una vez representó el fin del mundo conocido y ahora es el trampolín hacia la desesperación de todo un continente.

Llegué allí después de cuatro horas y media de un aburrido viaje en tren, a través de un campo reseco y llano.

La llegada del tren desató a los taxistas locales, auténticas fieras a la caza de presas.

El destino fue y es muy particular.

El Hotel El Muniria as√≠ lo describe el Lonely Planet:: ‚ÄúParece todos sus a√Īos, pero sigue siendo una excelente opci√≥n com√ļn.

Las habitaciones limpias con duchas de agua caliente cuestan 110/130 dr. hay algo nost√°lgico en el aire de los a√Īos 50 del hotel, los restos de un pasado que vio a Jack Kerouac y Alan Ginsberg hospedarse aqu√≠, mientras William Burroughs escrib√≠a su The Naked Meal en la habitaci√≥n 9‚ÄĚ.


Mi habitaci√≥n es la n√ļmero 3, con una hermosa vista a la bah√≠a (y por una vez el costo, comparado con las indicaciones del Lonely Planet, es mucho m√°s bajo: 53 dirhams): claro, la cama tiene un poco de resorte y todo. necesita ser renovado (s√© que no se ha tocado nada desde la Beat Generation), pero creo que deber√≠an pasar un par de d√≠as all√≠, al menos por la vista desde la habitaci√≥n.

Entre otras cosas, me di cuenta de que la mayoría de las ciudades marroquíes se pueden ver en un solo día o casi, por lo que surgió el problema de que, al tener que volver el 5 de septiembre, tengo que encontrar una forma de alargar el viaje o un motivo para quedarme. más tiempo en un solo lugar.


TETU√ĀN

estamos en camino a Chefchaouen en un autob√ļs de la CTM sin aire acondicionado, con un antiguo modelo ‚Äúcapot de plomo caliente muy h√ļmedo‚ÄĚ.

El autob√ļs se detuvo durante media hora en la estaci√≥n de autobuses de Tetu√°n, etapa intermedia, en un l√≠o indescriptible.

Imagina una enorme estación cubierta, con decenas y decenas de autobuses, uno peor que el otro, muchos con el motor en marcha y tratando de salir al mismo tiempo, atascándose.

En todo esto, decenas de personas se suben a nuestro autob√ļs parado vendiendo chocolates, relojes, cadenas y hasta humo.

El aire, que ya es irrespirable cuando estamos en movimiento, se puede verter cómodamente, dado el nivel de humedad, y los motores en marcha ciertamente no ayudan.


La belleza es que alrededor de los vehículos hay un enjambre de personas que corren el riesgo de terminar debajo de las ruedas con todo su equipaje en cualquier momento, pero a quienes parece importarles mucho.

Aqu√≠ en el autob√ļs los pasajeros marroqu√≠es han comenzado a quejarse de la situaci√≥n, principalmente porque el aire acondicionado no funciona, y cuando un marroqu√≠ comienza a discutir.

El coro de gritos, chillidos, invectivas y maldiciones sube cada vez con m√°s fuerza, y llega a su punto √°lgido cuando un autob√ļs intenta interponerse en el camino para pasar delante de nosotros, hasta que conseguimos ganar.

En la coyuntura, encontré la utilidad de Puzzle Week como aficionado.

El viaje se reanuda con un buen margen de retraso por una carretera asfaltada muy, muy accidentada.

CHEFCHAUEN

Chefchaouen tienes que conquistarlo.

Tienes que hacer un viaje inc√≥modo en autob√ļs, tienes que hacer la interminable y empinada subida desde la estaci√≥n de autobuses, tienes que encontrar un lugar para dormir.


Me encomend√© a un chico del lugar que, antes de encontrar una cama libre (¬Ņcama?), me hizo girar al menos diez pensiones diferentes.

Al final encontr√© un nicho estilo Sassi di Matera en la Pensi√≥n Valencia por 30 dirhams, un poco m√°s grande que la cama (¬Ņla cama? ¬°Est√° completamente desarticulada, sin una sola secci√≥n plana!) el salon.

La presencia de chinches es muy sospechosa dada la situaci√≥n higi√©nica general, pero al menos el agua de la ducha compartida es abundante y caliente; el ba√Īo es estilo turco, con tina para llenar y vaciar para limpieza.

El hecho es que Chefchaouen, un precioso pueblo blanco y celeste dominado por la monta√Īa cercana, de una tranquilidad at√≠pica para una ciudad marroqu√≠, con gente caminando tranquilamente sin prisas (entonces, ¬Ņd√≥nde ir√≠an? el pa√≠s es muy peque√Īo), con infinidad de tiendas de artesan√≠a local, principalmente vive de kif.

Aqu√≠ estamos en las monta√Īas de Rif, donde se cultiva la marihuana con la que se envasa todo el hach√≠s que invade Europa.

Kif es la primera economía de toda la región y Chefchaouen, dada su agradable apariencia estética, ha sido elegido destino de jóvenes de toda Europa como lugar para pasar días fumando lo que a sus ciudades sólo llegaría muy adulterado.

Aqu√≠ hablamos principalmente espa√Īol, pero se escuchan idiomas alem√°n, marroqu√≠, franc√©s, espa√Īol, ingl√©s.

Una parte de los turistas, que se lo pueden permitir, aprovechan los hoteles más limpios, lado del lujo, mientras que muchos de los jóvenes se adaptan a dormir en colchones muy sucios tirados por el suelo, incluso en las terrazas.

Mi Pensi√≥n Valencia alberga este √ļltimo tipo de temas: muy bonitos pero, debo observar, con una sensaci√≥n de limpieza realmente desligada de la m√≠a, que tambi√©n me sienta bastante bien.

Tuve la suerte de conocer a Davide y Arianna, una pareja joven de la provincia de Pesaro que estaba en mi vuelo a Casablanca: salimos por la tarde y por la noche, después de lo cual, cuando intenté regresar a mi espacioso alojamiento a las 2 am, encontré la puerta cerrada y nadie respondió tocando y llamando.

Después de varios intentos, alguien bajó de la terraza y me abrió la puerta.

Esta noche tambi√©n asist√≠ a una procesi√≥n nupcial, precedida por una banda peque√Īa pero extremadamente "sonora", con un grupo numeroso de hombres que, en medio de la multitud, sosten√≠an una peque√Īa silla de mano dentro de la cual -supongo, dado el cansancio quien parec√≠a sufrir - era la novia.

Despu√©s de una noche de insomnio que pas√© dando vueltas y vueltas en las jorobas de la cama a la que fui Pensi√≥n C√≥rdoba para buscar a Davide y Arianna.

Todavía estaban dormidos, pero descubrí que uno solo estaba libre: ¡el mío! Empacado, salí corriendo de la Pensión Valencia y sus ocupantes unicelulares y pluricelulares.

Il C√≥rdoba es preciso como pocos lugares donde me ha tocado dormir viajando: alterna un estilo puramente marroqu√≠ en el mobiliario y acabados con una impronta particularmente andaluza en la arquitectura, con un amplio y luminoso patio central cubierto pero ventilado, y una peque√Īa sala separados con sof√°s bajos alrededor de una mesa, todo cubierto con cortinas y cojines.

Esto en lo que se refiere a los espacios ‚Äúcomunes‚ÄĚ, a los que hay que a√Īadir una gran terraza en la azotea: la habitaci√≥n es un poco m√°s grande que la que ten√≠a en Valencia, pero qu√© diferencia.

Todo est√° muy limpio y cuidado, los gerentes son extremadamente amables y dispuestos a conversar, la estad√≠a de una noche me costar√° (con desayuno) 60 dirhams. Doce mil liras. Seis euros. No tienen Internet, pero el n√ļmero de tel√©fono deber√≠a ser suficiente para reservas: 062519912 (sin el cero si llama desde fuera de Marruecos).

Todavía estamos aquí, Arianna y Davide, una pareja de Pesaro, y yo, mientras que los dos milaneses Bruno y Stefano, conocidos viajando por los ciudadanos de Pesaro, partirán hoy hacia la costa mediterránea antes de regresar a casa en tren (ah, los tiempos de mis Interrails!).

Davide me atacó con un resfriado que espero desaparezca lo antes posible porque nunca he soportado tener que sonarme la nariz con toallas de papel.

Seguimos pasando la mayor parte del tiempo en el ambiente muy relajado de nuestra hermosa casa de huéspedes, lejos del calor sofocante de los callejones azules y blancos que serán tan fascinantes, pero frecuentados al final de la tarde.

Sin embargo, acerc√°ndose al d√≠a de la partida, nos dirigimos bajo un sol abrasador a la estaci√≥n de autobuses, donde nos enteramos consternados de que la CTM corre hasta Fez todos est√°n llenos hasta el mi√©rcoles inclusive; la √ļnica posibilidad alternativa, lo puedo entender por una multitraducci√≥n de un simp√°tico pol√≠glota argentino, es ir ma√Īana a la estaci√≥n y averiguar si por casualidad han subido algunos pasajeros Tetu√°n y, si es necesario, volver al hotel a recoger el equipaje.

Ma√Īana volveremos a hablar de ello, mientras tanto afrontamos de nuevo la empinada subida al pueblo y nos tiramos bajo un aguacero m√°s que necesario.

Nuestro hotel es un verdadero puerto mar√≠timo, pero los j√≥venes que pasan por all√≠ son simp√°ticos, y se puede charlar en improbable revoltijo ling√ľ√≠stico sobre los temas m√°s variados, desde el f√ļtbol (¬°universal, como tema!), hasta los disturbios en G√©nova. , la situaci√≥n econ√≥mica mundial, los viajes (¬°por supuesto!). el fr√≠o avanza inexorablemente, me cambio a la aspirina.

Lo veo mal... ceno, como siempre, en Granada: brochetas, ni siquiera malas como comida, tras las cuales un juego de "Uno" con Davide y Arianna, con un meteoro brillante en el cielo estrellado para sellar la velada. .

FES

Una vez en Fez pasadas las 20,30 comenc√© la peregrinaci√≥n habitual en busca de alojamiento; se agotaron los dos primeros hoteles de la lista, tuve mi primera experiencia con los albergues juveniles marroqu√≠es. Estoy en una habitaci√≥n con otros cuatro chicos que, seg√ļn tengo entendido, son de Escocia: el lugar no se ve mal, cuesta 55 dirhams con desayuno incluido y se ve limpio.

Hoy viaje de medio día (es suficiente) a Menes, que está a solo una hora en tren desde aquí.

A simple vista no se diferencia mucho de las otras ciudades marroquíes de cierta importancia, con su parte moderna completada con Mc Donald's (que de vez en cuando me tienta, pero de momento me resisto y como marroquí), y la antigua medina.

Aparte de lo habitual souk, con sus habituales puestos coloridos alternando frutas, ropa de marca falsa, artesan√≠a, ropa de marca falsa, trastos, ropa de marca falsa (todas deportivas, con todos los √ļltimos modelos), para el resto de una notable Meknes Vi el mausoleo de Moulay Ismail, gran figura de la historia marroqu√≠, y los graneros subterr√°neos de Heri es-Souani, verdaderamente inmenso en t√©rminos de tama√Īo.

Regresó por la tarde a Fez, no hice más que caminar por la nueva ciudad para recopilar información sobre horarios y posibilidades de reserva de autobuses y trenes.

El resultado fue desalentador: mi plan era hacer el √ļltimo tramo hasta Essaouira, en la costa, compre all√≠ varios objetos y recuerdos, luego salga a medianoche para Casablanca con el autob√ļs de la CTM para llegar por la ma√Īana y tomar el avi√≥n.

La velada continuó alegremente en el patio del hostal: había un grupo de americanos (algunos de los cuales ya había conocido en Pensión Cordobaín la de Chefchaouen, mientras que otro Josh de Seattle también está estudiando composición musical, como Sebastian: dos en dos días, ¡muy curioso!) también equipado con "Uno", así que unimos mi mazo con el de ellos y creamos una serie de juegos que duraron hasta finales de El dia.

Después de despedirme de los chicos en el albergue, fui a la estación a dejar mi mochila en el almacén para poder pasear libremente por la medina de Fez sin tal lastre.

En depósito, sin embargo, plantearon un problema: la mochila hay que cerrarla con candado y, como la mía no está preparada, no la podían aceptar.

El caso es que con la mencionada mochila al hombro recorrí las tiendas cercanas a la estación para encontrar un saco o bolsa de lona donde poner la mochila; por suerte encontré (a 22 dirhams) algo así como una "bolsa de la compra", pero bastante grande y, sobre todo, que se pudiera cerrar.

Habiendo depositado la carga en la estación, ya sudando desmesuradamente, fui a sumergirme en el caos de la medina de Fez.

Más que nada tuve que rechazar las ofertas de varias guías que de todos modos me habrían servido de poco, ya que nunca es mi intención deambular en busca de baratijas u objetos para comprar.

La medina resultó estar a la altura de las demás ya vistas por los tipos de bienes ofrecidos, aunque por extensión es, con diferencia, la más grande visitada hasta el momento.

Como de costumbre, trato de informarme sobre la situación del país que conozco visitando, y descubro que en Marruecos hay un 20% de desempleo, por lo que mucha gente trata de hacer trabajos en el extranjero que la población local rechaza.

En cambio, quer√≠a sobre todo saber sobre la mafia (extra√Īo, incluso en otras ocasiones en todo el mundo me han preguntado a menudo qu√© es la mafia y c√≥mo funciona).

Nos despedimos con el intercambio de sus respectivas direcciones inform√°ticas (globalizaci√≥n: estar en la Red significa vivir a la vuelta de la esquina aunque est√©s f√≠sicamente a miles de kil√≥metros), y me dirig√≠ al Museo Dar Batha, que muestra una peque√Īa colecci√≥n de arte marroqu√≠ (madera, cer√°mica, metal, tela).

Informaci√≥n y consejos √ļtiles sobre Marrakech

Llegu√© a las 5 de la ma√Īana, bastante cansada de las 9 horas de viaje en tren, con un compartimiento cambiando de composici√≥n en cada parada.

Hice que un petit taxi me llevara a la plaza por 15 dirhams Djemaa el-Fna, que es el coraz√≥n de esta famos√≠sima ciudad (para qu√©, a√ļn est√° por verse), y me puse a buscar habitaci√≥n. Cuando ya hab√≠a recorrido cuatro hoteles, me encontr√© con Chris, un chico estadounidense que tambi√©n es un viajero solitario que busca alojamiento.

Dada la situación general de "sold out", unimos fuerzas y, al final, encontramos una habitación en el Hotel Provence por 125 dirhams cada uno (pero estamos a un paso de la plaza central).

Siempre dada la situación, no tuvimos muchos problemas y, después de una ducha, me caí en la cama.

Por la ma√Īana fui al Hotel Ali a informarme sobre los viajes al desierto de los que tan bien me hab√≠a hablado Sebasti√°n: reserv√© un tour de tres d√≠as, una habitaci√≥n para la noche del regreso, y me dirig√≠ a la estaci√≥n de CTM para reservar el. entrenador para Essaouira.

Luego fui a dar una vuelta por el zoco con Chris, visitando la medersa de Ali Ben Youssef (antigua escuela cor√°nica que ahora est√° siendo restaurada).

A Djemaa el-Fna Chris se hizo poner una serpiente alrededor del cuello (dicen que trae buena suerte), pero yo me retiré con horror, dada mi aversión a cualquier reptil.

Reviso en el Hotel Ali y descubro que soy el √ļnico en la lista para el tour de tres d√≠as en el desierto (por lo tanto, me costar√≠a 1.900 dirhams), mientras que el tour de dos d√≠as ya tiene varias reservas; cambiar la reserva del tour y la habitaci√≥n, incluso si tendr√© que volver a la estaci√≥n CTM para cambiar la reserva de Essaouira, y vuelvo al hotel a escribir las postales.

He visto cosas peores que el Hotel Provence, aunque tenga ba√Īos turcos con un cubo para llenar y luego limpiar todo.

La habitación nos cuesta mucho porque tiene dos camas, una plaza y media más una normal, pero necesitamos mucho para una sola noche.

ESSAOURIA

Por fin algo de playa

Despu√©s de una noche casi de insomnio por el ir y venir que reinaba en el Hotel Ali, acompa√Īado de una buena dosis de calor h√ļmedo (el aire acondicionado estaba all√≠, pero se habr√≠a traducido en el ruido que hac√≠a el uso de tapones para los o√≠dos incompatibles con el necesito escuchar la alarma a las 5,40:7,30), tom√© el autob√ļs de la CTM a las XNUMX:XNUMX.

Despu√©s de la peregrinaci√≥n habitual de mochileros, me aloj√© en el Hotel Civilization des Remparts, en una habitaci√≥n grande para tres personas, con un ba√Īo grande que, sin embargo, tiene un inodoro sin descarga (hay un cubo especial) y una ba√Īera cuyo esmalte est√° erosionado. por tiempo, todo por 100 dirhams.

La playa no me parece nada mala, de arena clara y muy fina, que con ese poco de viento se mete por todos lados, como ahora parece ser una constante en Marruecos. El agua est√° fr√≠a, pero yo tambi√©n estar√≠a tentado de ba√Īarme si no fuera porque no conf√≠o en dejar las cosas en la playa, y entre otras cosas s√© que en el hotel el agua que sale de la ducha es insuficiente para eliminar la sal.

Essaouira es un pueblo hermoso, donde se destaca el elemento arquitectónico colonial de la época de la dominación portuguesa en la Medina y en el puerto (donde se destaca que Orson Welles rodó aquí las primeras escenas de Otelo).

Los colores predominantes son el blanco de las paredes y el azul de las ventanas.

Hay muchos turistas, pero a√ļn logras captar la autenticidad local cuando entras al puerto mientras llegan los barcos de pesca, descargando bestias colosales, desde peces hasta cangrejos.

Entre otras cosas, disfrut√© de una espl√©ndida puesta de sol, con fotos habituales que me tomaron espa√Īoles no identificados desde las murallas del puerto.

Para obtener consejos √ļtiles sobre Marruecos, consulte "Vacaciones en Marruecos: consejos √ļtiles".

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