Zaragoza y el Pilar a cuyos pies se arrodilló el Papa Juan Pablo II




Zaragoza es una ciudad √ļnica para m√≠. Estuve all√≠ por casualidad, sin nada organizado ni reservado. A la aventura. Estaba buscando un hotel de bajo costo que tambi√©n ten√≠a un parking seguro para el coche y lo estaba buscando en el centro para poder pasear por esa ciudad que parec√≠a estar esperando ser descubierta. Encontre un Hotel NH, no en el centro sino en el centro, a tiro de piedra de la Iglesia de la Madonna del Pilar y, cr√©anme, digo dos escalones porque en realidad eran dos escalones‚Ķ ¬°Solo necesitaba cruzar la calle para entrar en la Iglesia!

Un tres estrellas de mucho respeto, a precios muy convenientes y con estacionamiento privado cubierto a precios super económicos. Dejando el coche y dejando el equipaje en la habitación, bajé al centro, por la Río ebro y sus hermosos puentes, uno moderno, uno antiguo y otro más moderno y luego antiguo… una fusión entre lo viejo y lo nuevo que no choca sino que tranquiliza.

La Iglesia de la Virgen del Pilar tiene vistas al Ebro por un lado y la plaza del Pilar por el otro, donde una enorme y refrescante fuente deleita a los turistas con sus fuentes. La entrada a la Bas√≠lica de Nuestra Se√Īora del Pilar es gratuita. El interior es hermoso y evocador pero me gustar√≠a centrarme en el detalle que le dio nombre a la iglesia: pilar.



Pilar es una pilar que, seg√ļn la leyenda, habr√≠a aparecido, llevado por la Virgen y los √Āngeles, al ap√≥stol Santiago mientras rezaba en la ribera del Ebro. Santiago recibi√≥ el mensaje del Redentor de Nuestra Se√Īora y la orden de construir una Bas√≠lica justo donde ella hab√≠a colocado ese pilar. Y es precisamente alrededor de ese pilar donde se erigi√≥ la Iglesia de Nuestra Se√Īora del Pilar, cuyo culto atrae a peregrinos de todo el mundo. tambi√©n Papa Juan Pablo II fue a visitar Zaragoza y, arrodillado al pie del Pilar, lo bes√≥ como hacen todos los creyentes que elevan sus oraciones a la Madonna del Pilar.




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